martes, 24 de febrero de 2015

"¿El premio literario hace al escritor?"

"¿El premio literario hace al escritor?¿Todos los escritores premiados tienen etiquetas de relevantes, imprescindibles (...)? No sé si es la duda o la convicción lo que me interroga."
                                                                                                                   P.M.

Con esas interrogantes traté, otra vez, de infundir atención en redes sociales. Recibí disímiles respuestas que acontinuación trataré de reproducir a groso modo. Disculpen la irregularidades en las opiniones. 

"El premio no le hace, pero cómo le ayuda!"

"Luminarias de la Literatura universal como Jorge Luis Borges, León Tolstoy, Federico García Lorca, Marcel Proust, Paul Valéry, Franz Kafka, James Joyce, Julio Cortázar, Mark Twain, Arthur Miller, Émile Zola, Henrik Ibsen, Graham Greene... y otros tantos más merecieron el Premio Nobel de Literatura, pero tampoco se ofuscaron por ningún tipo de premio o galardón; lo que nos da a entender, que no es necesaria su obtención para ningún intelectual, porque tarde o temprano, éste alcanzará sus objetivos a través del trabajo disciplinado y constante. Que llegue al público y éste le acepte, a la vez que compre sus obras, es el mayor premio que puede alcanzar. Las grandes multinacionales del mundo editorial fabrican sus intelectuales o doblegan a otros que podrían ser grandes promesas futuras en el marco de su libertad creativa y de expresión. En 1958 lo rechazó Boris Leonidovich Pasternak, el famoso autor de la monumental obra, "Doctor Zhivago", y en 1963 el escritor y filósofo francés Jean Paul Sartre.http://unlibroaldia.blogspot.com.es/2012/10/quedate-con-tu-premio-literario.html"

"Los premios son reconocimientos a su trabajo. Pero no es eso lo que le convierte en ello, es su destreza con la pluma. Hay grandes escritores que han sido reconocidos y galardonados en título póstumo. Imposible que exista un premio para cada escritor. El éxito merecido o inmerecido no puede tocar las puertas de todos los escritores. Lo importante es crear, crear, y crear; te reconozcan o no, y si te ganas un premiecito "qué rico", si no seguiremos haciendo camino al andar: golpe a golpe, verso a verso. Viva Machado y  (Pedro) Merino el autor de esta página que invita a la reflexión sincera. Un abrazo."

"El premio te puede ayudar o no. Me explico, los hay que después de recibir un premio se crecen y pierden toda la modestia, quedándose incluso anclados. Y en otras circunstancias pueden ser alicientes para seguir creciendo."

"Elevarse está bien, pero hay que luchar por mantenerse. Y eso es a base de trabajo, constancia y crecimiento personal."

"El premio es un reconocimiento que desde luego ayuda, el gran juez del tiempo te otorgará el del reconocimiento a la universalidad de la obra, su atemporidad y muy importante su autenticidad si es una obra de arte , el escrutinio final , lo decide la grandeza de él y el de sus seguidores, no solo hace grande y eterna a un autor un premio otorgado por una organización, ya sea el Nobel , el premio lo da el consumidor que es capaz de elevar la obra por encima del tiempo y la hace eterna en la conciencia de la humanidad. Nadie duda de la grandeza de autores que sin ser premiados conforman el mundo del arte, no podemos hablar de arte sin ellos, desde el primero que grabó en las cuevas sus habilidades de cazador, dejó sus huellas y nos regaló una realidad transformada por la magia del creador."

"El premio te da dinero, te abre las puertas para entrar en editoriales, te da fanáticos."

"Los premios son cariñitos ... nadie se los cree."



"En definitiva, que los premios tienen la importancia que uno mismo quiera darle."

"Es cierto. Hay autores que NO merecen un premio y lo disfrutan como amos."


"Y añado otra pregunta. ¿Cuando uno se considera escritor? ¿Por el simple hecho de escribir o porque le reconozcan como tal?"

"Poseo una colección de libros incunables magnifica... Entre ellos están las cartas escritas por Marimar a un personaje de la novela de Thomas Mann,   La Montaña Mágica. "

"Sí, claro. El premio es contemporàneo. Los incunables o libros de antes de la imprenta no lo conocieron."

"Yo he organizado presentaciones de libros porque creo no se le da espacio a los escritores contemporáneos... El ser humano es de naturaleza un poco holgazán ... por ello imita, sigue y pierde . Para darte un ejemplo , el Jose Marti que me enseñaron en Cuba , no tiene nada que ver con el Jose Marti que por mi sola descubrí en el exilio. También está la persona que hace una selección de poesías y una manada de maestros y profesores la divulgan... He encontrado tanto en escritores desconocidos,tanto en poetas que se han pagado su propia edición ... El sentir ,,, y el transmitir no se mide por intelectualidad ni mucho menos por cultura ... es ser y dar"

"Entonces el premio es otro negocio : 'No son todos los que están ni están todos los que son'. "

"Los premios no son otra cosa que eso. El escritor lo utiliza para darse más a conocer y las editoriales para obtener beneficios."

"El premio es un reconocimiento , es estimulo para el creador, no significa que se ha hecho una evaluación definitiva de la obra premiada, algunos constituyen negocios, otros, no , un abrazón amigo, un abrazón..."

"El escritor Javier Marías rechaza el Premio Nacional de Narrativa" : http://www.abc.es/20121025/cultura-libros/abci-javier-marias-rechaza-narrativa-201210251529.html

Hasta aquí las opiniones de escritores noveles y lectores. Llegue usted a su propia conclusión.

sábado, 7 de febrero de 2015

¿El escritor es un vago... una carga pública?

El escritor es un vago, una carga pública. No esperes escribir un buen libro mientras trabajas. Deja el trabajo y ponte a escribir", P.M.

Con esa frase traté de infundir atención en redes sociales. Han sido múltiples las respuestas que a groso modo trataré de comentar. Y claro que esa frase es en ¨sentido figurado¨. Claro que sí. Y si se analiza desde el punto de vista literal también tiene su ambigüedad. ¿Que estoy ofendiendo a escritores, a gente que tiene tiempo que perder, mantenido por la sociedad, por el Gobierno? Claro que no también. 
Vivir de las letras, del papel impreso, es muy difícil en estos tiempos que corren. Pero también hay que señalar, cabe señalar, que todo aquél que escribe, que tiene acceso a la gran prensa, no lo hace todo bien, como supuestamente lo debe hacer. 
A menudo escucho o leo, por aquí, allá y acullá, ¨no son todos los que están ni están todos los que son¨. ¿Que  hay algo de envidia en ese planteamiento u opinión? Claro que sí también.
Ahora bien, vamos al grano con respecto a lo que escribí en redes  sociales. 

Según comentarios: 

"No me considero una persona vaga, pero no puedo trabajar si quiero escribir, máxime porque la inspiración suele llegarme de noche y de madrugada. En fin... un escritor tiene que ser bohemio y un poco loco!"

"Quien escribe sublimes cantos de inspiración, lo hace con cincel contra la roca ignorante dejando al prejuicioso y politiquero entre el laberinto de sus vagancias, catalogando y caracterizando a quienes producen creando universos..."

"Yo por eso soy tan mal escritor, pues trabajo mucho."

"Entonces si no hubieran vagos escaseaba la lectura...
prefiero la vagancia y recrearme en un buen libro."


"Entonces, hace tiempo que practico la vagancia, aunque no con muy buenos resultados."


"En mi caso he tenido etapas favorables, cuando he estado vinculado al periodismo o a la docencia; pero la mayoría del tiempo me ha tocado batallar ferozmente para defender la poesía. Yo creo que todo es cuestión de pasión, no es fácil abandonar una 'pasión', si no no tuviéramos a los grandes místicos, ni a los Siglos de Oro, ni a Martí, entre otras muchas grandezas. Etimológicamente, la palabra Vago, pertenece a Vaguedad, a Vagar, y eso es lo que han hecho los poetas a lo largo de los siglos: hemos vagado descubriendo la belleza, resguardando el amor, buscando un sentido más sensitivo y hermoso, frente al concepto cruel y ordinario de la vida."


"Creo que hay muchas lecturas para esa frase e interiorizarla literalmente podría conducirnos a interpretaciones erróneas. La mayoría de nosotros tiene que trabajar 8-10 horas al día para vivir, por tanto no podemos darnos el lujo de los escritores ricos que alquilaban villas en la Riviera Francesa para inspirarse... al mismo tiempo, como bien dice una amiga, 'el arte de escribir es un amo sin ataduras y libre por naturaleza'... al menos en el momento de escribir, y aunque sólo sea por unas pocas horas o unos pocos minutos, hay que romper cadenas de todo tipo."


"¿Elegir entre trabajar o escribir?. Ya no sé si es un debate o una chanza, ¿Es que ser un buen escritor no puede ser compatible con un buen trabajador? Se pueden escribir grandes obras en días u horas (Lope de Vega), o auténticos bodrios tras obras de años y años de dedicación. Si el ser escritor exige la irresponsabilidad de eludir tus obligaciones, pues no será tan buena opción.Yo trabajo cuando debo y escribo cuando puedo. Gustará o no lo que hago, pero me quedo con lo esencial que me gusta a mí y es lo que debe importar."


"Debemos tener cuidado, porque las bibliotecas están repletas de libros inútiles, que nadie leerá nunca, y muchas personas continúan escribiendo sin darse cuenta de esto, porque carecen de conciencia crítica y voluntad estética."

Hasta aquí con las opiniones. No les molestaré más con esa interrogante. Solo un sermón:escribe sin esperar algo a cambio, y punto.

sábado, 31 de enero de 2015

El escritor desconocido

El escritor desconocido

Crees que solo tú puedes ayudarte y escribes sin parar. Casi no revisas lo que escribes y lo envías a cuanto concurso literario se aparezca ante tus ojos. No obtienes ni siquiera una mención en dichos certámenes. Dudas de tu autoría. Dudas de los jurados. Haces lo increíble para que revisen tu obra literaria, familiares, amigos y desconocidos. Sueñas con un contrato en una pronunciada agencia literaria. Lees muchas biografías e imaginas cuándo se publicará la tuya. Te apartas de las invitaciones y los premios, o los rechazas, porque crees que la posteridad o los dioses harán más por ti y por tu obra literaria. Participas en  concursos literarios, nacionales e internacionales,  acompañado de un ambiguo  currículum. Lees fragmentos de tus obras para alimentar a tu ego. Relees Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa para saber que no estás solo. Escuchas fragmentos de los otros autores, noveles igual que tú, y lo criticas constructivamente para no buscarte problemas con él y tener a un aliado más que admire tu obra. Criticas  destructivamente a otros autores, noveles igual que tú, y ganas a un enemigo más. Buscas consejos de escritores profesionales, de ésos que  son famosos y salen en los noticieros o en programas radiales y de televisión y tienes mucho cuidado de no ofenderlos. Te tomas una foto con ellos y la exhibes en tu blog o en tu hogar para medir los talentos. Inclusive, participas como invitado al programa radial o televisivo y pides te autoricen diseminar un video cómplice de tu triunfo compartido con un ícono de las letras. Aún crees que no es suficiente y te dedicas a escribir artículos para que lean tu nombre y apellidos en letras de molde que releerás una y un millón de veces, quizás para aplacar tu ego y creerte conocido y que llegaste a un sector de lectores. Te aprovechas de las ventajas de Internet y las redes sociales  como Facebook y Twitters para, inclusive, obligar con dulces y engañosas palabras a amigos y desconocidos para que hagan click en ME GUSTA o ¨like¨ y de esta forma tu website o portal sea un poco más conocido. Juras que una antologia de poesía o cuento pudiera conectarte con otros soñadores. Confundes fetichismo con literatura. Donas uno o dos libros  tuyos, tal vez más,  a una biblioteca pública o privada para que tu obra sobreviva a los embates del tiempo. También pagas por tu obra a una pequeña editorial y te das cuenta que no es suficiente y haces lo indecible por conseguir dinero y autoeditar tu obra con una portada envidiable en una de las grandes editoriales que son blancos del ojo de la crítica especializada. No contento con ello, admites que el sexo y las buenas y malas palabras pueden llenar cualquier vacío y lugares comunes __ o frases de otros autores__ y te acuestas con un editor o editora. Sabes que el objetivo es darte a conocer por cualquier medio informativo. Te dedicas a entrevistar y a ser entrevistado porque cualquier pecado puede sacarte del anonimato y llevarte al podio del estrellato. Crees,  a veces erróneamente,  que el suicido pudiera catapultear  o ameritar tu obra al pasar los años.  No contento aún, pagas la traducción de tu libro más leído a varios idiomas,  quizás para que se acerque, o supere, a la Biblia. Amas la pobreza para que la musa y el razonamiento te enamoren y la riqueza se la regalas a los editores o lacayos de tu talento. Inventas problemas y persecuciones políticas para que la gran prensa se ensañe contigo y tu nombre y tu fotografía ocupen la primera plana de los diarios. Visitas galerías y teatros para ocupar un lugar en la farándula, la politiquería o el sudmundillo cultural antes que sea un mancillado como Napoleón Bonaparte porque  “una retirada a tiempo equivale a una victoria”.  Aseguras que el tiempo que le dedicas a la literatura es más importante que el amor a tu pareja, a tus padres, a tu patria... y más que Jesucristo o Mahoma.  Y crees que tu destino es lo que dijo   Honorato de Balzac: “ El gran problema que deben  resolver los artistas (o los escritores) es destacarse”.

sábado, 24 de enero de 2015

La lucha de GABO

Se ha dicho que para comenzar algún proyecto, en este caso, literario, hay que partir de cero. También se debe agregar que todo profesional pasó por la faceta de neófito, y que para ser aceptado, aplaudido, y editado, igualmente se debe tragar el sabor de un rechazo, la noticia de una negación, el sueño __muy lejos de la realidad__  de la impresión de un libro. Contar con pocos recursos, quedarse sin trabajo porque un dictador cerró El Espectador (prestigiosa publicación donde Gabo dio sus primeros pasos como escritor novel), exiliarse de su terruño, vender su auto, depender de su esposa Mercedes Barcha __¡qué dicha!__ para encerrarse a escribir. Fueron decisiones abruptas y determinantes que no mermaron la lucha de Gabo.
Por todas esas facetas anteriores, y posteriores, pasó Gabriel García Márquez. Quizás hayan más ocultas que se revelarán más adelante por sus investigadores. Hasta aquí es lo que sé.
Lo cierto es que en 1952 Gabo sufrió su primera frustración literaria: la prestigiosa Editorial Losada, de Argentina, no publicaría su novela,  La hojarasca.
Entre col y col, lechuga. Gabo, en el exilio, tuvo que seguir ejerciendo el periodismo y continuar su andadura literaria. A los 35 años era autor de cuatro libros… ignorados, y con su nombre desconocido. ¿Habrá pensado en tormentosas ideas como la renuncia, el suicidio? Hay evidencias de que Gabo retomó su lucha.
Fue México como un árbol que le brindó sombra y frutos. También la mano amiga de un compatriota, el escritor Alvaro Mutis, radicado en Ciudad de México, sirvió como incentivo para su obra cúspide que lo llevó al estrellato: Cien años de soledad. Una novela cuya historia se plagó de restricciones y sacrificios durante dieciocho (18) meses para Gabo hasta que en 1967 la Editorial Sudamericana, también de Argentina, esta vez su editor, el español  Paco Porrúa, le diera el sí en una imprenta de Buenos Aires con una tirada inicial de ocho (8) mil ejemplares, y sin promociones por los medios de comunicación que se agotó en pocas semanas.
Desde La hojarasca hasta Cien años de soledad, desde la Editorial Losada hasta la Editorial Sudamericana, desde 1952 hasta 1967: la lucha de Gabo había diversificado efectos históricos. Para ello tuvo que esperar ¡15 años! Una editorial argentina que le negó una publicación hasta otra editorial, también de Argentina, que le publicaría la obra que ha inspirado a miles de escritores en todo el mundo, traducida a más de 35 lenguas, con ventas que superaron los 50 millones de ejemplares.  Mejor aún: su lucha convertida en gloria se coronó en 1982 cuando recibió el Premio Nobel de Literatura. Tuvo que esperar ¡15 años más! Había cumplido los 55 años. ¿Qué ¨el premio literario no hace al escritor¨? En cierta medida, puede que sí. Pero cuánto lo estimula.
Habitualmente todo General ha comenzado por soldado raso; toda guerra: por una pelea; toda realidad: por un sueño. Así que la lucha de Gabo tuvo un vencedor: Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927-- Ciudad de México, 2014).

REFERENCIAS:
·         Zuluaga, Conrado. Gabriel García Márquez: contador de historias.  EN: Semana ARCADIA, No 103, 23 de abril—21 de mayo de 2014.

·         NOTAS sobre Gabriel García Márquez en publicaciones seriadas latinoamericanas.