domingo, 25 de diciembre de 2016

La cigarra muda @ Foki el gozque: cuentos para niños

FRAGMENTO de La cigarra muda:
...Nunca en su vida había escuchado a un insecto cantar.  Joseíto nunca lo había escuchado. Pero aquella vez que lo tuvo delante de sus ojos, no podía creer que aquel insecto había detenido su canto.
Se hacen los dormidos, repetía un amiguito. Amarrémosle un cordel.
¿Cómo que un cordel?, se preguntaba Joseíto.
Sí, afirmó otro amiguito. Lo amarramos y le damos vueltas así.
Delante de Joseíto había amarrado a ese insecto. Le hacía dar vueltas en el aire como un remolino. Entonces la chicharra o la cigarra, que era el nombre de ese insecto, comenzaba a cantar.
En cuanto su amiguito se detenía, la cigarra dejaba de entonar su canto monótono. Cuando su amiguito descansaba un brazo, con el otro volvía a agitar a la cigarra, que de nuevo cantaba.
 Así estuvieron durante más de una hora hasta que Joseíto se cansó. Tanto Joseíto como sus amiguitos se agotaron al hacer girar, ya fuera hacia adelante o en sentido reverso, a varias cigarras. Todas estaban cansadas excepto una cigarra que se movía, pero no cantaba...
FRAGMENTO de Foki el gozque:
Lo animó a pasar. Gonzalo miró alrededor. Por ningún lugar vio cachorros.  Se respondió que se trataba de una burla. Debía ser una burla. Pero cambió de opinión al ver que esa persona que le había abierto la puerta llevaba en sus manos a un cachorrito profundamente dormido.
          Esto es un regalo, le dijo esa persona.
          ¿Seguro?, expresó Gonzalo, ¿no le debo nada?
          Sí. Excepto una cosa.
          Veamos de qué se trata.
No se lo voy a vender, decía esa persona, es un ¨regalo¨. Pero recuerda bien esto que le voy a decir: no puede abandonarlo porque le perseguirá una maldición.
¿Una maldición a mí?
Así mismo.
No creo en las maldiciones.
Este es el último. Ya regalé 4.
¿El último? Entonces me lo llevo.
Pero si abandona al cachorro desde ya le perseguirá una maldición.
Ya le dije, respondió Gonzalo, que no creo en las maldiciones. Tampoco lo voy a abandonar.



Aquella persona le depositó el cachorro en sus manos. Gonzalo sintió un ligero corrientazo en sus extremidades superiores. Se llenó de gozo, y con júbilo, debido a que había recuperado sus espejuelos y acababa de recibir gratis un cachorro que sin dudas se iba a convertir en su mascota.
          Te llamarás... Foki, le dijo al cachorrito.
En cuanto llegó a su casa sus dos hijos se contentaron al ver a aquella criatura que casi no podía andar sobre sus cuatro  patas. Le acariciaron su pelaje. Parecía una lana fina, de una piel muy codiciada en los mercados...